lunes, 28 de enero de 2008

Cuenta la leyenda – Mi versión de los hechos




Mi querido lector, creo que lo mas indicado para comenzar a profundizar sobre las idas y vueltas del mundillo editorial, lo más relevante en este momento es contarles quienes somos y como Jane y yo nos conocimos. Entonces… ahí voy…

Mi nombre es...bueno, pueden llamarme Sarah, algún día, entre estas impetuosas paginas voy a contarles como me dieron ese nombre, pero ahora, sin obstaculizar el flujo de aire entre estas palabras, vayamos a los entremeses.
Cuenta la leyenda, que hace algunos años ya, nos encontramos Jane y yo por casualidad. Pero la verdad no es tan tierna.
Entre la plomiza liturgia y los erráticos balbuceos de mi profesor de Introducción a la Actividad Editorial, me llevo por delante y sin desdén, la dueña de una egocéntrica sombra, solo con la intención de saludar a la persona que a mi lado se encontraba. Sin darle mayor merito a lo cometido, me dedique a tratar de resolver el trabalenguas oral de mi supuesto superior (que en otra oportunidad les contare como llego a ser mi jefe por tres semanas).
Esta misma situación se repitió en otras oportunidades, pero repentinamente preste atención a tal ente, cuando tal mala ondaaa , tipo que nah! se hiso evidente en la clases de mi querido, adorado y nunca mal ponderado profesor de Marketing.
Pero como tenia curiosidad del porque yo le caía mal, y quería darle verdaderos motivos para caerle de tal manera, comencé a hablar con ella.
Y fue así, que en una tarde de inenarrable aburrimiento, durante la entrega de parciales de Teoría, le pregunte ¿Negra, que te sacaste? Y a partir de allí mi plan de romperle inconmensurablemente la paciencia se fue barranca abajo junto con la placida fantasía de causarle terribles estímulos psicológicos. Resulto ser inimaginablemente ingeniosa (un tanto ácida) y con un sentido del humor extraordinario.
Al final del día entre erráticas pronunciaciones vocálicas y consonánticas, como: che, boluda, ehhh, loca, aaaeeeiiiooooguachooo…. Nos hicimos colegas que congenian macabramente y mejor aún, muy buenas amigas.
Espero que con estos breves párrafos sin sangría francesas y con estilo latino, logren contratar una idea de cómo será el estilo de este blog y espero que lo disfruten.

Sarah…