jueves, 29 de mayo de 2008

Speach…GO!!!


“No por mucho martillar se termina siendo herrero, pero de tanto golpeteo si podes quedar idiota”

No obstante la cura es sencilla, hay que ser uno mismo y ponerse en pausa cuando el speach mega ilógico comienza a funcionar. Sino, este instructivo corto, los ayudara a evitar monólogos molestos de editores desesperados.
Es interesante ver como la disfonía en el sistema comunicacional se hace visible cuando uno pone play y deja de razonar, por mas que al otro no le interese comprar un reloj cucú de bolsillo, el speach se va tornando con el pasar del tiempo algo ilógico, indeseado, infundado y por ultimo, extrañamente olvidado, para terminar siendo un modelo de vida o lo que para muchos “fatales editores” es un motivo de existencia.
Un speach es funcional, dinámico y apetecible si logra, al final del mismo, que el receptor conjugue en una sola imagen simbólica lo que el emisor ha tratado de inferir en su variedad de significados y significantes que en palabras simples es: plata, plata, plata… Pero por otro lado, un speach pasa a tener una vida disonante cuando el rostro de dicho receptor comienza a extrañamente a achicarse y volverse de una textura rugosa y colora.
El punto de enfoque comienza a levitar por la habitación, al principio de forma apacible, pero súbitamente comienza a revotar por los vértices de la habitación, para terminar en un: “bueno, cuando termine la feria hablamos”.
Los resultados de esta ruptura comunicacional dado por un mal speach, da como consecuencia, que te den ganas de hacer pis, de tanto que aguantaste por contener el aire y decir tu “stupid speach” de una manera mas veloz que la capacidad de razonar que te heredo tu mamá, y por lo tanto la presión hizo que los líquidos bajaran mas de lo normal y que ahora te estés re meando, o por otro lado, el lento pero seguro desprecio, desestimo y todos los “des” que se te ocurran de nuestro oyente presa.
Curiosa funcionalidad de un speach irracional, cuando un conglomerado de gente se te acerca y la línea de pensamiento que supuestamente debe conectarse en forma recta, empieza a hacer rulos y garabatos dentro de la red de neuronas, para luego desencadenar una sarta de idioteces. Pasado un tiempo dentro de un conglomerado de gente que inocentemente se interesa en vuestra imagen, el “stupid speach” comienza a mutar, ya sea por al aire viciado con dióxido de carbono provocado por respiración ajena, o porque el rivotril ya esta empezando a hacer efecto.

Sin capitulares y con doble interlineado, el speach se va volviendo un motivo de existencia, pero mi estimado lector, y mas aun mi querido colega editor, también puede terminar con la vida de nuestra empresa, porque por más que uno crea desesperadamente en los valores de nuestro oficio, la burbuja de speach termina destruyendo en mediano plazo tales emplazamientos.

Que no nos de miopía, editores, a cerrar un poco mas la boca y abrir la cabeza…



Sarah

Puntos de vista


Dicen por ahí, que ser un escritor renombrado, tiene sus falencias.
Cuenta la historia, que una vez un buen escritor renombrado, salió de festejo luego de tener un gran evento con sus empleados; éste, había sido concurrido por una gran masa de gente que tenía un solo objetivo: gastar su preciado dinero en conocimiento.
El festejo estuvo lleno de algararera, él, en su desconmensurada jocosidad, no hizo otra cosa que encargar la cena para todos los comensales; y si, achuras van, achuras vienen que un poco que carne por acá, que unas míseras papas por allá se bajo dos botellitas del tamaño que se colocan en un frigo bar y ahí empezó la diversión al grito del gran “Johnny Alon”: cámbiame la música!!!
Por lo visto, dejando de lado la etiqueta de “renombrado autor”, al terminar el festejo, se subió al vehículo y a modo de despatarro como borracho cacheteao´, se puso a cantar entre medio de balbuceos “Llegando está el carnavalll quebradeño, mi cholitaaa…”. Pero ojo, que para demostrar que hasta los pasados en alcohol también tienen la razón y luego de terminar las preciadas estrofas entonadas, comenzó la cantilena: “precaución, precaución, hay que tener precaución…” en cada semáforo y señalando lo que significaba cada color, para demostrar, que siendo un escritor afamado pasado de alcohol, se puede tener precaución en la vía publica (y que no me vengan con: “Mar del Plata – Buenos Aires: dos horas”).
Pero lo que sucedió después, no se sabe si fue por los efectos tardíos del alcohol o porque el titulo lo había dejado en algún cajón perdido.
¿Dónde está el sur...y el este? ¿El este está a la izquierda? ¿Está a la derecha? En ambos casos, ¿a la derecha o a la izquierda de qué?Saber orientarse es muy importante en todas las actividades que hacemos en la naturaleza, ya que a veces nos movemos en un medio que nos es desconocido o al que no estamos acostumbrados, puede ser mediante el sol y las estrellas o por el medio más común.
Pero si no saben, para eso están los libros. Ellos pueden explicarte esta y muchas cuestiones más que desconoces. Si después de haberte explicado todo vos no entendés, hacete cargo y no molestes el trabajo de un buen escritor…o escritor bueno...o escritor…o…bueh… Cuentan las buenas – malas lenguas, que un día se le dio por escribir sobre los puntos cardinales, pero claro, se olvido la opinión del dibujante…Él lo hizo de la mejor manera que le salió si se toman en cuenta las pequeñas botellitas. Eso sí, se complicó un poco porque el dibujante decía que las cosas son de una manera, y el autor renombrado lo explicaba de otra. ¿Viste que hay distintos puntos de vista? Puedes decir: “cuchillo – tenedor”, “a las tres y a las nueve”, etc.
Bueno, aquí mostramos dos. Y los dos tienen razón. Entonces tenés que optar. Porque de eso se trata la vida. Si te confundís, hacete cargo de nuevo.


Por eso, estimado lector mío, le recomiendo que antes de querer consultar donde queda el norte se informe que punto de vista tenia el escritor y si estaba de acuerdo con el dibujante, y sino, en todo caso, recurra a una brújula.


Hasta la próxima…


Jane


Nota: en este texto se citan palabras de mi colega Milenius, alias Cristina, que por supuesto, fue sin su consentimiento.

domingo, 3 de febrero de 2008

El toque mágico (o santa tocata)


Corría la segunda mitad de un periodo que transcurrió hace casi cuatro años.
Sucedió en una de esas tardes, en la que parecía, que el calor estaba aburrido en donde estaba, y se le acaeció venirle a romper la paciencia a la primavera.
Ya había pasado el caos del primer parcial, y los pocos valientes que habíamos quedado, estábamos tratando de entender como se sacaba un MC de un Escandallo partiendo de un PVP.
Hacia mucho calor, sentada en la segunda fila, comencé a prestar atención no sin preguntarme que hacia sentada ahí y no clavándome un helado. Con botellita de agua de por medio y un par de hojas que servían como abanico, intenté, con mucha fuerza, prestarle atención a mi querido profesor. Situación, que me llevo por mal camino...

Disese, que la tiza es el elemento primordial de un profesor para plasmar sus conocimientos en el pizarron, esa madera pintada de color verde o negro, que se encuentra en el frente u a los costados de un aula. Pleno Siglo XXI, ese material sacado del cemento o no se de donde, tendría que ser suplantado por fibrones indelebles con pizarras de acrílico. Pero en pleno Filo, eso seria una aberración.

Habíamos realizado un ejercicio (uno de esos, que los alumnos efectúan sin saber que están haciendo), cuando el profesor, viendo nuestra cara de espanto ante el ejercicio que nos había pedido, tomo la iniciativa de realizarlo en el pizarron para explicarlo; sabia que si no lo hacia, se quedaba sin curso para que rinda el segundo parcial y él, comiéndose una buena cagada a pedos. Tal era nuestra cara de espanto, que no se percato –o no tubo en cuenta– a la traicionera dama blanca con formato de barra (o bien llamada tiza) en el desempeño de su tic nervioso.

El buen hombre tenia la particularidad de acicalar sus partes inferiores delanteras cada vez que explicaba algo, tal es así, que la querida tiza lo traiciono en la quinta “tocata”. Ese, comenzó a ser un momento cada vez mas incomodo...incomodo porque uno no podía dejar de mirarlo y de aguantarse la risa. Cosa, que sumado al calor que hacia en la querida aula, la gente se ponía cada vez mas colorada y él, cada vez mas blanco...

Esto conllevo, a que luego de transcurrir las dos torturantes horas de practico, los alumnos salieran del aula realizando preguntas como: “Viste la mancha de tiza que le quedo en el pantalón?”, “Ira por la calle así”, “Le decimos?”, en vez de percatarse, que no prestaron atención por la distracción que habían tenido.

Por eso, es recomendable leer los apuntes que nos implementan, desde la capitular hasta el ultimo pie de pagina, por el simple motivo, de que si nos distraemos por la visualización de movimientos involuntarios en zonas restringidas, el “no entendimiento del tema” no va a ser tan doloroso...

Esperando que este consejo le sea de utilidad, mi asiduo lector, lo sorprenderé en el próximo relato, con mas anécdotas editoriales.

Jane

Había una vez... – la otra versión autorizada de los hechos –


Después de varios intentos fortuitos de carreras soñadas sin éxito, una amiga me comento al pasar sobre la carrera de Edición. Me gusto la idea y tome la iniciativa de entrar al mágico mundo de la Word Wide Web, o mejor dicho Internet, para investigar un poco sobre que se trataba.
Corría el inicio del 2004. Me había anotado con éxito a la carrera, sin problemas, bah, el problema en mi se me generaba con la realización del CBC (cosa que es el día de hoy que pasa a ser un mal necesario, y no hacerlo, implica no cazar en el aire muchos temas). Nerviosa como estaba, entre a la mítica “Filo” con el pie derecho para que, en mi primer día, me vaya bien. Como habrá sido, que ese día hubo paro y yo no me había dado por enterada. Salgo de una facultad vacía, solo, un par de papeles de basura girando cuan pasto en el desierto por los pasillos, y dos personas del personal no-docente, llenando un balde de agua del baño de hombres por falta de suministro en la cocina.
A la otra semana, comenzaron las clases normalmente. En Introducción a la Actividad Editorial conocí a una compañera que vivía en Morón, con esta compañera me hablaba poco y nada, digamos, lo justo y lo necesario. En si, no tengo como hobbie conocer gente porque si, o para pasar el rato, pero esta compañera era muy simpática y me había caído bien. Con ella había otra compañera, una chica de alrededor de 22 años que siempre estaba con ella, como es en mi, mucha importancia no le di. Así y todo, ella insistió en hablarme y no me quedaba otra que saludarla; tal es así, que hoy es mi mejor amiga: Sarah.
Con ella nos conocimos casi terminando el primer cuatrimestre del 2004. En el segundo cuatrimestre, comenzamos a cursar Fundamentos de la Producción de Impresos y teníamos que realizar grupos de cinco personas para realizar un trabajo final. No se porque, pero no quería dejarla sola; le había prometido hacer grupo con ella, y como persona de poca pero de palabra al fin que soy, no fui con el grupo que me solicitaba y realice el mismo con ella.
No nos conocíamos mucho, pero desde ese entonces, cada vez que teníamos que realizar algún grupo, lo hacíamos juntas. El mejor, primer cuatrimestre del 2005 cuando le presente a Claris, una amiga de fierro de la facultad. Dios mío, las tres fuimos dinamita. Tal es así, que hoy en día se utilizan nuestros trabajos grupales y finales como material de cátedra.


Bueno estimado bloggeano, lo dejo a merced del entendimiento que puede llegar a acaecer cuando termine de leer estas líneas, ya que este blog, esta destinado a aquellas personas que ven como nosotras, el estudio de una forma distinta a la normal...



Hasta la próxima...


Jane








viernes, 1 de febrero de 2008

The language of “M”


Es sabido, que saber producción es condición primordial para ser un buen editor discutidor... pero de lo que no nos percatábamos, es que también uno debía conocer diversos dialectos.

Por eso, obedeciendo a tal particular regla, un tarde de primavera, sorteando paredones de incienso y otras hiervas, nos dirijamos Jane y yo, a la magistral clase de Fundamentos en la Producción de Impresos.

Ubicadas estratégicamente en el aula (lejos del cigarro y cerca de la puerta, para un escape planificado); esperamos con emoción al comienzo de la clase con nuestro querido profesor, lookeado al mejor estilo pro-filo con MP3 incluido.

Unas vez comenzada la clase de cinco horas de duración, y con tratativas de mantener la atención, fue en un momento de emoción desparramada, durante la explicación de la función de un CTP, que nuestro tutor intelectual largo un "GUA CHU SI I GUA CHU GEH", que en lengua formal seria: WHAT YOU SEE ITS WHAT YOU GET.

La incontinencia verbal fue la cualidad momentánea de Jane, que isofacto, expulso desde su estomago, subiendo por su garganta y a través de sus cuerdas vocales un: "ahhh y yo pensé que era mala en inglés"… frase que retumbo y retumbo y dio carrera olímpica entre las cuatro paredes del aula y apoyado por el silencio sepulcral del alumnado(no sin ser apoyado moralmente por mi risa sin sonido, al mejor estilo Patán…). El murmullo empezó a despertarse como chisme de conventillo al ir surgiendo las risas desde el fondo, mientras nuestro profesor se mimetizaba con el rojo Ferrari de su vestimenta tradicional.

Fue en ese memorable momento, que con Jane, iniciamos nuestra primera unión editorial a la que llamamos, G.C.S.I.G.C.G. a partir de allí, nuestros crisálidos proyectos llevaron ese nombre.
Pero bueno, mi estimado lector, en otro momento de mate y medialunas, les contare como fue evolucionando ese capullo editorial.

Espero que lo hayan disfrutado, hasta la próxima crónica.



Sarah

lunes, 28 de enero de 2008

Cuenta la leyenda – Mi versión de los hechos




Mi querido lector, creo que lo mas indicado para comenzar a profundizar sobre las idas y vueltas del mundillo editorial, lo más relevante en este momento es contarles quienes somos y como Jane y yo nos conocimos. Entonces… ahí voy…

Mi nombre es...bueno, pueden llamarme Sarah, algún día, entre estas impetuosas paginas voy a contarles como me dieron ese nombre, pero ahora, sin obstaculizar el flujo de aire entre estas palabras, vayamos a los entremeses.
Cuenta la leyenda, que hace algunos años ya, nos encontramos Jane y yo por casualidad. Pero la verdad no es tan tierna.
Entre la plomiza liturgia y los erráticos balbuceos de mi profesor de Introducción a la Actividad Editorial, me llevo por delante y sin desdén, la dueña de una egocéntrica sombra, solo con la intención de saludar a la persona que a mi lado se encontraba. Sin darle mayor merito a lo cometido, me dedique a tratar de resolver el trabalenguas oral de mi supuesto superior (que en otra oportunidad les contare como llego a ser mi jefe por tres semanas).
Esta misma situación se repitió en otras oportunidades, pero repentinamente preste atención a tal ente, cuando tal mala ondaaa , tipo que nah! se hiso evidente en la clases de mi querido, adorado y nunca mal ponderado profesor de Marketing.
Pero como tenia curiosidad del porque yo le caía mal, y quería darle verdaderos motivos para caerle de tal manera, comencé a hablar con ella.
Y fue así, que en una tarde de inenarrable aburrimiento, durante la entrega de parciales de Teoría, le pregunte ¿Negra, que te sacaste? Y a partir de allí mi plan de romperle inconmensurablemente la paciencia se fue barranca abajo junto con la placida fantasía de causarle terribles estímulos psicológicos. Resulto ser inimaginablemente ingeniosa (un tanto ácida) y con un sentido del humor extraordinario.
Al final del día entre erráticas pronunciaciones vocálicas y consonánticas, como: che, boluda, ehhh, loca, aaaeeeiiiooooguachooo…. Nos hicimos colegas que congenian macabramente y mejor aún, muy buenas amigas.
Espero que con estos breves párrafos sin sangría francesas y con estilo latino, logren contratar una idea de cómo será el estilo de este blog y espero que lo disfruten.

Sarah…