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Es sabido, que saber producción es condición primordial para ser un buen editor discutidor... pero de lo que no nos percatábamos, es que también uno debía conocer diversos dialectos.
Por eso, obedeciendo a tal particular regla, un tarde de primavera, sorteando paredones de incienso y otras hiervas, nos dirijamos Jane y yo, a la magistral clase de Fundamentos en la Producción de Impresos.
Ubicadas estratégicamente en el aula (lejos del cigarro y cerca de la puerta, para un escape planificado); esperamos con emoción al comienzo de la clase con nuestro querido profesor, lookeado al mejor estilo pro-filo con MP3 incluido.
Ubicadas estratégicamente en el aula (lejos del cigarro y cerca de la puerta, para un escape planificado); esperamos con emoción al comienzo de la clase con nuestro querido profesor, lookeado al mejor estilo pro-filo con MP3 incluido.
Unas vez comenzada la clase de cinco horas de duración, y con tratativas de mantener la atención, fue en un momento de emoción desparramada, durante la explicación de la función de un CTP, que nuestro tutor intelectual largo un "GUA CHU SI I GUA CHU GEH", que en lengua formal seria: WHAT YOU SEE ITS WHAT YOU GET.
La incontinencia verbal fue la cualidad momentánea de Jane, que isofacto, expulso desde su estomago, subiendo por su garganta y a través de sus cuerdas vocales un: "ahhh y yo pensé que era mala en inglés"… frase que retumbo y retumbo y dio carrera olímpica entre las cuatro paredes del aula y apoyado por el silencio sepulcral del alumnado(no sin ser apoyado moralmente por mi risa sin sonido, al mejor estilo Patán…). El murmullo empezó a despertarse como chisme de conventillo al ir surgiendo las risas desde el fondo, mientras nuestro profesor se mimetizaba con el rojo Ferrari de su vestimenta tradicional.
La incontinencia verbal fue la cualidad momentánea de Jane, que isofacto, expulso desde su estomago, subiendo por su garganta y a través de sus cuerdas vocales un: "ahhh y yo pensé que era mala en inglés"… frase que retumbo y retumbo y dio carrera olímpica entre las cuatro paredes del aula y apoyado por el silencio sepulcral del alumnado(no sin ser apoyado moralmente por mi risa sin sonido, al mejor estilo Patán…). El murmullo empezó a despertarse como chisme de conventillo al ir surgiendo las risas desde el fondo, mientras nuestro profesor se mimetizaba con el rojo Ferrari de su vestimenta tradicional.
Fue en ese memorable momento, que con Jane, iniciamos nuestra primera unión editorial a la que llamamos, G.C.S.I.G.C.G. a partir de allí, nuestros crisálidos proyectos llevaron ese nombre.
Pero bueno, mi estimado lector, en otro momento de mate y medialunas, les contare como fue evolucionando ese capullo editorial.
Espero que lo hayan disfrutado, hasta la próxima crónica.
Sarah
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